13:00 hrs. Conjunto Santander de Artes Escénicas
| Localidades | Costo |
| Platea | $ 500.00 |
| Luneta Baja | $ 450.00 |
| Luneta Alta | $ 400.00 |
| Balcón Primero | $ 350.00 |
| Balcón Segundo | $ 300.00 |
| Balcón Tercero | $ 250.00 |
| Palcos Platea | $ 450.00 |
| Palcos Primeros | $ 350.00 |
| Palcos Segundos | $ 200.00 |
| Palcos Terceros | $ 200.00 |
Programa 5
Amor brujo
JULIO
José Luis Castillo director artístico
Guadalupe Paz mezzosoprano
Manuel de Falla
Suite de El sombrero de tres picos
Manuel de Falla
Siete canciones populares españolas*
Manuel de Falla
El amor brujo
NOTAS AL PROGRAMA
Manuel de Falla (1876 – 1946) | 150 Aniversario
Muchas dualidades habitaron a Manuel de Falla, quizás la más importante es la que opone lo sensible a lo divino, una profunda religiosidad a través de una intensa pulsión sensual, muy cercana a la mística española del siglo de oro.
Sensible y divina es la belleza y en estas tres obras habitan ambas cualidades a través del amor y el deseo.
El sombrero de tres picos (1919)
No hay mejor nombre para este ballet, el tricornio es la imagen del final del siglo XVIII, espíritu de una época frente al aire andaluz, como en cuadro de Goya. Mezcla de estilos con la fanfarrea de la introducción (espejo de aquella del Maese Pedro), para de inmediato oponer una melodía andaluza que en mucho evoca a “El paño moruno” de Las canciones populares españolas. La anécdota que toma de la obra de Pedro Antonio de Alarcón (1833 – 1891), tiene algo del enredo de “Las bodas de Fígaro”: una figura de autoridad, el Comendador, queriendo seducir a la molinera, mujer casada y de condición más modesta, es burlado. No obstante, aquí el drama es más ligero lo mismo que su conclusión. Las dos suites de concierto que Manuel de Falla hace, cuentan de alguna manera esta historia, mezclando pasajes evocadores con danzas típicas como el fandango, las seguidillas, la farruca o la jota.
Siete canciones populares españolas (1914)
Las Siete canciones populares españolas, siete miniaturas que nos hablan de manera llana y simple, como en dicho popular, lo que el amor es, los gozos y sombras que ofrece. El paño moruno es una dolorosa metáfora de la virginidad perdida. La Seguidilla murciana tiene en moraleja que al inconstante se le deja como a falsa moneda. La Asturiana es la búsqueda de consuelo. La Jota es la declaración amorosa. La Nana es eso, una triste canción de cuna. La Canción, acusa el dolor que el deseo ofrece al mirar a los ojos. El Polo es la pena escondida que hace queja del amor. Tantos colores hay en estas canciones, que ha habido también el deseo de orquestarlas por autores tan disímbolos como lo son Ernesto Halffter y Luciano Berio.
El amor brujo (versión de 1925)
Mucho más arriesgado en la mezcla de sensualidad corporal y aquella incorpórea, es El amor brujo (de nuevo un cuadro de Goya, pero ahora de la pintura negra). Su historia fue cambiando 16 en las distintas versiones que el compositor hizo. En la gitanería de 1915, es una mujer que acude a la hechicería para que un gitano le corresponda. En el ballet de 1925, Candela es una gitana a la que le matan a su amante infiel, y el espectro de éste no deja de aparecérsele, por más que ella quiere entregarse a Carmelo, un nuevo amor. Todo lo que concita el deseo está en esta obra, y de ahí lo afortunado de la historia, los timbres, el texto, la fuerza rítmica como pulsión primera, como lengua de fuego, cuya danza ritual hará que al alba pueda escapar de aquel aparecido. La versión de 1925 se sirve de una mezzo —en lugar de la cantaora de la de 1915—, para decir esos versos “¡Ay! Yo no sé qué siento, ni sé qué me pasa, cuando este maldito gitano me falta. Candela que ardes… más arde el infierno que toíta mi sangre abrasá de celos”, sin embargo, siempre es emocionante escuchar a una refinada voz, quererse habitar de un duende desagarrado en la garganta.
No sé si habrá vivido, y cómo, la pasión amorosa Manuel de Falla. Su música parece respirar la corporalidad gimiente de lo divino. Lo que es claro, es que supo escuchar esa pasión en la voz de la lírica popular española y apropiarse de los sonidos que el dolor y el deseo despiertan.
Notas al programa: Raúl Zambrano