TLAJOMULCO
Rodrigo Sierra Moncayo, director huésped
Alfredo Sánchez y Carlos Martínez, cornos
Jueves 16 de abril
TLAJOMULCO | 19:00 h
Parroquia San Antonio de Padua
Sinopsis: Bajo la dirección del director invitado Rodrigo Sierra Moncayo y con la participación de los cornistas Alfredo Sánchez y Carlos Martínez, presentamos un programa que recorre la elegancia del impresionismo, el refinamiento clásico y la vitalidad del romanticismo.
ENTRADA LIBRE
Notas al programa
Claude Debussy
Petite suite
La Petite suite de Debussy emerge desde el arte de la insinuación: sin declarar un poema, lo sugiere sonoramente. Compuesta en 1889 para piano a cuatro manos y más tarde “traducida” al lenguaje orquestal por Henri Büsser en 1907, esta obra temprana revela a un Debussy aún cercano a la tradición, pero ya inclinado a disolverla desde dentro.
Dos de sus movimientos nacen de la poesía de Paul Verlaine, donde aristócratas imaginarios habitan escenas de deseo suspendido. Mientras que, En bote, el sonido se mece como agua nocturna: una melodía flotante, casi un suspiro, que nunca se consuma del todo. Cortejo introduce una teatralidad ambigua: desfile ligero, pero cargado de ironía.
El Minuet mira hacia el pasado con una intimidad extraña, como si la danza recordara su propia ruina. Finalmente, Ballet irrumpe con impulso rítmico y brillo casi mecánico, insinuando ya otras geografías sonoras.
Anécdota reveladora: en su estreno, la obra fue considerada menor, incluso “para aficionados”. Hoy, esa aparente ligereza se escucha como gesto crítico: una música que, sin imponerse, transforma la escucha desde lo efímero.
Joseph Haydn
Concierto para dos cornos
Atribuido durante mucho tiempo a Haydn, el Concierto para dos cornos permanece envuelto en incertidumbre. La única fuente conservada —un manuscrito procedente de la corte de Oettingen-Wallerstein— sugiere más bien la mano de Antonio Rosetti, activo en un entorno donde el repertorio para cornos alcanzó un desarrollo excepcional.
La obra surge en un momento de transición del corno natural, aún dependiente de la serie armónica y de la técnica de mano en la campana, hacia mayores posibilidades cromáticas. Este contexto explica la escritura exigente: pasajes brillantes, amplios registros y una interacción constante entre ambos solistas, pensada para intérpretes virtuosos.
Estructurada en tres movimientos, combina una apertura de carácter ceremonial con un segundo tiempo inusual en tonalidad menor, que intensifica el contraste expresivo. El final, en compás compuesto, evoca claramente el origen cinegético del instrumento mediante llamadas y ritmos de caza.
Más allá de la cuestión autoral, el concierto revela un espacio musical específico: la corte como laboratorio sonoro, donde técnica instrumental, exhibición y experimentación formal convergen en una dramaturgia del timbre.
Felix Mendelssohn
Sinfonía núm. 4, Italiana
La Sinfonía núm. 4, “Italiana”, de Mendelssohn nace del viaje que el joven compositor emprendió por Italia entre 1830 y 1831: Venecia, Florencia, Roma o Nápoles se transforman aquí en memoria sonora más que en descripción literal. Concebida en ese contexto y finalizada en Berlín en 1833, fue estrenada en Londres bajo su propia dirección con un éxito inmediato, aunque paradójicamente nunca volvió a programarse en vida del autor ni alcanzó una versión definitiva.
La obra combina claridad clásica, heredera de Mozart y Haydn, con una sensibilidad romántica contenida. El Allegro vivace inicial irradia energía luminosa, con una escritura ágil y transparente que algunos han asociado al “cielo azul” italiano. En contraste, el Andante con moto adopta un carácter procesional y elegíaco, vinculado tanto a impresiones religiosas como a la muerte de su maestro, Carl Friedrich Zelter. El tercer movimiento recupera la elegancia del minueto, evitando el impulso dramático beethoveniano.
El célebre Saltarello final, inspirado en danzas populares italianas, introduce un rasgo excepcional: la sinfonía comienza en modo mayor y concluye en menor. Este giro, lejos de cerrar en triunfo, deja una tensión abierta, como si la celebración del viaje conservara su sombra.
Notas al programa: Omar Fraire